miércoles, 18 de abril de 2018

INTUICIÓN

La sensibilidad de la piel erizada una vez más. Los escalofríos en el cuerpo y en el alma que tanto bien dañino hacen. Era una mañana diferente, de colores brillantes en escala de grises, divertida y ausente. Si nos detenemos a pensarlo un poco, quizás nunca se haya vivido. Y así transcurrió el día, en la incertidumbre de saber el no saber, o de no saber el saber, que da igual. Los mismos acordes de siempre despertaron el sentir que hacía ya un rato aquejaba mente y corazón: no sabía cuál era. Pero estaba ahí, como muchas otras veces y lo conocía. Y no lo quería conocer.

Diciembre 2012

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